El aguacate es una fruta muy valorada. Ostenta unas propiedades nutricionales que la elevan a la categoría de súper alimento y, a la vez, es muy versátil en gastronomía, pudiendo ser conjugada en miles de recetas, como protagonista o actor secundario…Llegó para quedarse no hace mucho y, poco a poco, empieza a incorporarse a la dieta de miles de familias.

El mayor inconveniente que presenta, a la hora de consumirlo, es identificar el momento preciso en el que está maduro… y os explico:

El aguacate es un fruto climatérico. Este término significa que, una vez alcanzada una mínima madurez (% de materia seca) en la planta madre, puede seguir con el proceso de forma autónoma. Este factor ya determina que, si se ha recolectado antes de tiempo, la fruta no llegará a buen término.

En el caso de recolectarla con la materia seca suficiente, continuará el proceso de maduración que requerirá mayor tiempo cuanto menor sea el porcentaje (entre otros factores como temperatura, humedad, variedad, etc.).

Si la materia seca está justo en el límite la maduración podría tardar más de un mes en producirse. Si además le sumamos temperaturas frías, el aguacate podría llegar a ser considerado casi de la familia antes de poder comerlo… llegando incluso hasta dos meses de maduración.

Si la materia seca se ha alcanzado sobradamente, el periodo necesario se reduce de forma considerable. Más aún si nos acompañan temperaturas cálidas. Podría estar listo en 2 o 3 semanas… o mucho menos

¿Trucos para acelerar la maduración? almacenarlo en un lugar cálido, con algo de humedad (nunca en exceso para evitar proliferación de hongos en la fruta) y, además, ponerlo junto a frutas con un alto nivel de emisión de Etileno (la hormona gaseosa que acelera la maduración de las frutas) como por ejemplo manzanas.

Para ilustrar este post, os dejo el enlace de un video explicativo en clave de humor…