Es considerado uno de los problemas más graves de cualquier zona productora de aguacate del mundo. Se conoce como la “tristeza del aguacate

El hongo sobrevive varios años en las raíces y en el suelo en forma de zoosporas. Éstas germinan cuando se dan condiciones favorables (generalmente malos programas de riego y preparaciones de suelo deficientes o nulas), desarrollándose las hifas del hongo, que conforman el micelio. Éste, a su vez, genera las zoosporas de nuevo, completando el ciclo.

Condiciones favorables

Terrenos planos con deficiencias en el drenaje, con suelos pesados y zonas de alta precipitación (o riego en exceso). Esto se traduce en contenido en arcilla alto, capacidad de retención de agua alta y conductividad hidráulica baja. El árbol no tolera la falta de aireación del suelo y es muy sensible al exceso de humedad.

La infección por el patógeno es óptima a una temperatura de suelo de entre 21 y 30 ºC, y no hay prácticamente infección por encima de 33 ºC o por debajo de 9-12 ºC . El pH óptimo para el desarrollo de la enfermedad es de 6,5.

Daños y Sintomatología

En primer lugar invade las raíces provocando una pudrición de color marrón a negro. Las pequeñas raíces alimenticias (1 a 3 mm de diámetro) aparecen ennegrecidas, quebradizas y muertas, siendo difícil encontrarlas en árboles muy afectados.

Avanza gradualmente por las raíces más desarrolladas, provocando un marchitamiento generalizado que le da el nombre de tristeza del aguacate.

La pudrición se observa en las raíces pivotantes, laterales y en el cuello de la raíz. Se caracteriza por el color marrón claro/oscuro debajo de la corteza y unas exudaciones acuosas, acompañadas en alguna ocasión de gomosis y polvo blanquecino en la superficie del tronco (esto último no es síntoma exclusivo de infección, aparece por muchas otras razones).

El daño radicular disminuye la capacidad de absorción de agua y nutrientes, lo que conlleva una pérdida de turgencia y una posterior marchitez de las hojas. Se produce una disminución de las citoquininas y las giberelinas, más un aumento del nivel de etileno, lo que provoca retraso en el crecimiento de brotes, clorosis foliares, muerte de yemas apicales y laterales, floración excesiva, frutos de bajo calibre, marchitez generalizada, defoliación y finalmente la muerte del árbol.

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