Desde que se realizó la primera plantación de aguacate en el norte, ha existido un temor latente a este pequeño roedor. No se tenía claro si entraría en los nuevos cultivos o haría como venía siendo habitual, permanecer sólo en el cultivo del manzano. La triste realidad es que está invadiendo las fincas, pero con ciertas particularidades.

En las visitas técnicas que realizamos, estamos encontrado plantaciones en las que no hay apenas presencia (como la nuestra, por ejemplo, con dos bajas en 4 años y 700 árboles) y otras, sin embargo, en las que han invadido un alto porcentaje de terreno y causan serios daños.

Hemos observado que existe un número considerable de fincas en las que se han realizado labores de preparación del suelo en la totalidad del terreno. En ellas la rata topo tiene mayor presencia y ocasiona mayores daños que en aquellas en las que solamente se ha preparado el suelo en los lugares de plantación.

El empleo de estiércol parece ser también un factor importante en la proliferación de esta plaga. Las fincas donde más se ha aplicado suelen presentar mayor incidencia que en aquellas en las que se emplean otras materias orgánicas.

Sospechamos que la naturaleza del entorno colindante con la finca tiene también alguna influencia. Al parecer, este roedor advierte la presencia de sus depredadores, en cierto grado, por la sombra que proyectan en el suelo, por lo que evita zonas sombreadas por árboles. En nuestro caso, estamos rodeados por bosque en una gran parte de la superficie. El resto es prado, eso si, con presencia de ganado constante (aspecto que al parecer tampoco gusta a este roedor).

La naturaleza y biología de esta especie hace que sea un animal muy prolífico, tanto por su capacidad de reproducción como por sus hábitos, que la hacen realmente escurridiza. La rata topo alcanza la madurez sexual a los 2 meses de edad. Tiene una gestación de 21 días, con 5 o 6 partos al año, en los que puede tener de 2 a 8 crías/parto. Al parecer, estos animales efectúan la dispersión sólo en noches lluviosas, por lo que resulta realmente difícil su detección por parte de posibles depredadores.

Imaginamos que tocará ser creativos para mantener esta plaga dentro de unos límites no dañinos para el cultivo. Por otra parte, es conocido que la planta del aguacate contiene una proteína llamada persina que afecta directamente a las glándulas mamarias de los mamíferos. Hemos comprobado la pérdida de las mamas en hembras de oveja que comieron hojas de aguacate. Quizá a este roedor le afecte también la persina y sea esta sustancia la que limite su reproducción. El tiempo lo dirá.

A nuestro parecer, una lucha efectiva contra la rata topo se iniciaría con una buena protección perimetral de la finca (entendemos el coste que conlleva) enterrando al menos 30 cm una malla metálica, con cuadro de 1 o 1,5 cm por ejemplo. Esta vaya debe sobresalir del suelo (se suele recomendar hasta 1 m). Sería un método de lucha pasiva.

Una vez que la finca está aislada, se iniciaría la lucha activa:

1)   Mantener la finca bien desbrozada facilitaría el trabajo a rapaces, gatos y mustélidos (comadrejas, garduñas, martas, turones…)

2) Trampeo constante. Las trampas tipo SUPER CAT son bastantes efectivas, una vez que se ha perfeccionado su colocación. 

3)  En caso de ser declarada plaga (lo que ya ha ocurrido en Asturias), se permite el empleo de fosfuro de aluminio. Esta sustancia, al hidratarse, emana un gas llamado fosfina. 

En muchas fincas de Málaga, ante problemas graves con especies similares, hay quien emplea el gas (usando una bombona pequeña, la típica usada por fontaneros para soldar). Identifican y tapan todas las entradas y aplican gas por una de ellas.

Hay que tener muy presente que el uso los rodenticidas anticoagulantes (bromadiolone y difenacoum) está prohibido en exterior y no deben emplearse por riesgo de pasar a la cadena trófica.

4) Aplicación de grandes volúmenes de agua en los nidos. Si el suelo está bien preparado para el drenaje se pueden inundar forzándolas a salir.

5) Hemos oído hablar de repelentes que se introducen en las madrigueras para alejarlas. Éstos son tan diversos como el alcanfor, gasoil, etc. Cualquier sustancia que le resulte desagradable e irritante. Siempre con la precaución de no dañar las raíces.