El aguacate florece en primavera, tras el cuaje, empieza un ciclo de engorde en el que pasa por distintas fases fisiológicas hasta conseguir el tamaño máximo, allá por el mes de febrero, marzo, incluso podría crecer ligeramente hasta abril o mayo, pero ya de forma casi inapreciable.

Aumentar el tamaño del aguacate

Para conseguir un buen tamaño de fruta es necesario seguir unas pautas que varían según el estado fenológico en el que nos encontremos. Desde el momento de la floración, el aguacate es ya muy susceptible al nivel de hidratación que tenga la planta madre, y éste va a condicionar profundamente la productividad de esa campaña. La planta dejará caer tanta fruta como sea necesario para poder afrontar el proceso de engorde del resto de frutos, siempre en función de sus recursos.

Tras el cuaje se inicia la etapa de «crecimiento rápido». Es un proceso que suele durar unos meses, durante el cual, se aprecia un crecimiento de frutos visible, es decir, que en varios días se puede apreciar el engorde de la fruta. En esta etapa es fundamental también tener un nivel optimo de hidratación, ya que se produce la división celular y con ella se determinará el tamaño potencial que tendrá la fruta.

Llenado del aguacate

Varios meses después, siempre en función de la climatología, se para el proceso de división celular y se inicia un proceso de elongación celular. Es decir, primero las células se multiplican y luego se expanden para dar volumen a la fruta. Esto, a niveles prácticos, se llama llenado de la fruta.

Los elementos necesarios para estas etapas son el calcio, responsable de los nuevos tejidos ( junto con el nitrógeno, entre otros) y el potasio (responsable de la entrada de «materia» dentro de la fruta, así como de la regulación hídrica dentro de la planta).

Para fomentar el engorde de la fruta se suele programar la aplicación de estos y otros elementos en los momentos clave.

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